Saltamontes Gris. Borja Morales

El psicólogo les sugiere que Olivia realice actividades que rebajen su exceso de energía. Dibujar, por ejemplo. Pero el mundo cambia demasiado rápido como para estar sentada en la mesa del salón dibujando. Cuando su mirada se cruza con las orquídeas del alfeizar, se levanta y sin recoger cuadernos ni pinturas va hacia ellas brincando como un canguro. Trata de dar con la manilla de la ventana, una tarea difícil porque con sus cuatro años no llega ni de puntillas. Pero Olivia no es de las que se rinden. Se dirige a la cocina y tras remover los armarios encuentra…


La furgoneta callejea por la parte vieja sin un destino claro. ¿Saben que les sigues o simplemente se han perdido? Te planteas volver y el volante se te escurre de los nervios. Entonces, la furgoneta sale de Yepes por la puerta de Ocaña y se dirige hacia la misma ruta que tomaste el día del accidente. Continuas tras los rubios por la carretera comarcal de Noblejas. Van a toda velocidad y tu Seat reacciona a duras penas. En un bache abrupto la suspensión falla y se te desnivela el coche con un chirrido que no anuncia nada bueno. Temes que…


Llegas a la cochera. Al sacar las llaves del Seat se te resbalan por el sudor y caen al suelo. Ves un hilo de sangre en la tierra. Abres el maletero. Se atranca. Lo empujas hacia arriba. Con fuerza. De pronto se abre con un clack. Un sonido de ruptura, un sonido que te duele como si te hubieran partido las piernas. Frente a ti, amordazada y sin ropa está Clara, con la santa reliquia entre sus pechos. La observas durante un rato. Todavía tiene una preciosa piel pálida y blanquecina pero sus ojos abiertos miran a la nada. Coges…


Despiertas sin resaca, con un recuerdo sencillo que se fragmenta en trizas antes de que lo puedas capturar. Es tarde, por lo que vas directo al encierro de toros sin pasar por la diana. Los llamáis toros, pero en Yepes el presupuesto sólo da para novillos. Eso le tranquiliza un poco a Virginia, a la que nunca le agradaron tus exhibiciones varoniles. Siempre te colocas en la cuesta de Fuente arriba, acompañado de Miguel. Esta mañana, sin embargo, no hay rastro suyo. Clara de nuevo, supones. El chupinazo te trae de vuelta al encierro. Los morlacos avanzan con la pasión…


La fiesta oficial no ha empezado todavía, pero huele ya a calimocho en las calles repletas de vecinos. Al llegar al Ronqui te encuentras con Jorge, Vicente y Miguel, que van por su segunda caña.

— Mira que esperáis… — les dices.

— Igual que los jabalíes con los que te cruzaste. ¿Seguro que no ibas mamado? — ríen.

Pides una cerveza al tiempo que llegan Virginia y Clara. Virginia te da un beso en la mejilla antes de besar a los demás. Clara hace lo mismo pero deja a Miguel para el final. …


Una bombilla de luz incandescente es un emisor de cuerpo negro. Eso lo sabía bien Fede tras diez años en la mayor fábrica de bombillas del país. Fede, antropólogo de ideas brillantes pero tendencias depresivas, no encontró un trabajo de lo suyo y su madre le enchufó en la fábrica. Trabajaba en el turno de noche comprobando la calidad de los filamentos de wolframio para que la durabilidad de las bombillas llegase a las mil horas que determinaba la compañía. Entonces, el trabajo era agradable.

Todo cambió cuando, en plena crisis energética, se prohibieron las luces incandescentes por ser un…


La banda está poniendo a punto sus instrumentos. El alboroto de la gente resuena en las paredes con más intensidad de lo habitual y la acústica de la nave no ayuda. Son los nervios. Desde la muerte repentina hace dos semanas de Pelitos, el director de la banda, no habéis ensayado. Y a Tormeloso, sustituto temporal de Pelitos, el puesto de director le viene grande. Cuando te ve, se acerca y pregunta por tu estado de salud. Le respondes que andas mejor, con «ganas de cazar jabalíes». Tormeloso sonríe y antes de irse te ajusta la corbata con dulzura. …


Subes al cuarto y te pones el uniforme de la banda. Ese traje azul con la corbata y el saxofón realza tu figura. Sales de casa y te fijas en las banderas españolas que pueblan los balcones de las casas, incluido el tuyo. Están ajadas, faltas de color. Sientes, también, que las aceras se encuentran más sucias que de costumbre y te das cuenta de que en Yepes las cosas van a peor. Al poco, observas que la gente con la que te cruzas te mira. Tú mejor que nadie sabes lo incómodo de esas miradas en los pueblos. …


En la comida te esperan tu madre y tu hermana pequeña. Tu padre está, como casi siempre, de viaje. Es difícil seguirle el rastro porque cada día tiene nuevas ideas en la cabeza. En esta ocasión se trata de un negocio de venta de perfumes. Siempre te preguntaste cómo es tan ingenuo para no darse cuenta de que sus iniciativas no van a ningún sitio. Pero, esta vez, ves un poco más allá y te percatas de que a tu padre no le importa si sus negocios funcionan o no. …


El calor de mediodía es insoportable y la corrala es un secarral, pero a tu perro Pancho no parece importarle y salta de un lado a otro. Siempre que Pancho te ve corre hacia ti para lamerte y, más veces de las que te gustaría, se mea en tu pierna de la excitación. Pero hoy, cuando Pancho detecta tu presencia se pone a ladrar y se esconde en un recoveco. Vas a buscarle y te pones en cuclillas frente a él. Al acariciar su hocico tu visión se nubla.

Apareces desnudo en la oscuridad del campo. Una manada de jabalíes…

Borja Morales

Me gusta la ciencia ficción, los gráficos por ordenador y los videjuegos. ¡Ah, también me gusta escribir! https://www.borjamorales.com

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